¿Sabes diferenciar entre un JPEG y un GIF? ¿No tienes ni idea de qué son los archivos PNG? No te preocupes: te ayudaremos a orientarte por todos los formatos en los que podrías guardar tus recuerdos más preciados.

Pero antes de pasar a enumerar los más conocidos, será mejor que empecemos con algunas nociones técnicas.

Existen dos formas de compresión distintas: con pérdida y sin pérdida. Como su nombre indica, la compresión sin pérdida guarda los datos sin que pierdan calidad, pero los archivos ocupan más. En la compresión con pérdida hay cosas que se quedan por el camino para ahorrar espacio. Aunque se pierde algo de calidad, como los archivos ocupan menos, es posible guardar más datos en una unidad de memoria o un disco duro de poca capacidad.

Ahora que sabes lo básico, seguro que estás pensando: «Y si sólo hay dos tipos de compresión, ¿por qué hay tantos formatos de imagen?». La respuesta es que todos estos formatos tienen ciertas peculiaridades que permiten guardar las fotos de distintas maneras. Si sabes cómo utilizarlos, podrás mantener la mejor calidad y ocupar el menor espacio posible pero, si eliges el formato equivocado, las imágenes originales podrían acabar convertidas en fotos borrosas y pixeladas.

Empecemos por el principio: la cámara. Prácticamente todas las cámaras digitales hacen fotos y las guardan en la tarjeta de memoria en formato JPEG. No es que sea casualidad, sino que el formato JPEG es una buena elección porque utiliza la compresión con pérdida para eliminar determinadas características de la imagen que no percibimos. Lo malo es que, si se pasa, pueden obtenerse resultados como los que se ven en el siguiente ejemplo.

compress compare 300x71 El dilema de los formatos: ¿cuál elegir?

Pérdida de calidad de una imagen JPEG, de izquierda a derecha.

Normalmente, la cámara permite configurar la calidad de la imagen para lograr el equilibrio adecuado entre el tamaño de los archivos y la calidad visual. La calidad y la resolución (el número de píxeles que se capturan) son dos cosas distintas pero que van parejas. De nada sirve tener un archivo JPEG de calidad máxima si el número de píxeles es muy bajo.

Las cámaras compactas de gama alta y las SLR (cámaras réflex) dan otra opción a los usuarios: los formatos «raw» (el equivalente digital de los negativos), que no disminuyen la calidad pero necesitan mucha memoria, lo cual se soluciona usando tarjetas de gran capacidad. Los archivos «raw» son una copia exacta de la imagen que tomó la cámara. Con ellos, no se pierde ningún detalle, pero para procesarlos hace falta utilizar un programa de edición de imágenes actualizado y compatible con la cámara que usemos.

Una vez hechas las fotos, es posible que queramos publicarlas en Internet. Si son de gran tamaño, quizá tengamos problemas con el ancho de banda y las velocidades de descarga, así que antes de publicar archivos JPEG, conviene bajarles la resolución y reducir la calidad, aunque sin pasarse. Con calidades entre 70 y 85 se obtiene un archivo bastante pequeño sin una gran pérdida de calidad.

¿Y en cuanto a otros formatos? PNG (Portable Network Graphic) es otro formato gráfico cada vez más frecuente en Internet que utiliza la compresión sin pérdida. Si lo usamos para guardar una imagen, ésta se comprimirá sin perder calidad, por lo que es perfecto para capturas de pantalla, diagramas y logotipos. En el caso de las fotos, el inconveniente es que los archivos son mucho más grandes que un archivo JPEG de calidad elevada. De todos modos, garantiza que no se pierda ni un detalle.

png jpg compare 300x123 El dilema de los formatos: ¿cuál elegir?

Izquierda: PNG sin imperfecciones. Derecha: JPEG con imperfecciones.

Por último, está el incombustible formato GIF, que existe casi desde los orígenes de Internet. Los archivos GIF ocupan muy poco y pueden guardar animaciones pero, como sólo utilizan 256 colores, al guardar una foto en color en este formato hay una pérdida cromática que sólo puede compensarse con técnicas como la interpolación de colores.

jpg gif compare 300x96 El dilema de los formatos: ¿cuál elegir?

Comparación entre los formatos JPEG (izquierda) y GIF (derecha). El formato GIF no sirve para las fotos, pero es perfecto para iconos o animaciones.

Ahora que hemos dado un repaso a todos los formatos, recapitulemos. Para las fotos, JPEG suele ser la mejor opción, aunque con cuidado de elegir la calidad adecuada. Para los iconos y los diagramas sencillos, son mejores los formatos GIF o PNG, aunque hay que tener en cuenta que el primero sólo admite 256 colores. Para obtener una calidad digital equivalente a la de un laboratorio fotográfico, hay que trabajar con imágenes «raw» (si nuestra cámara lo permite) y pasarlas a otro formato en el último momento.

Quizá pienses que nos hemos dejado otros formatos en el tintero (y llevas razón), pero muchos están en desuso o se utilizan sólo en casos muy concretos. Nos hemos centrado en los más comunes, y únicamente en los archivos de imagen, pero si necesitas información sobre otros tipos, indícanoslo en el apartado de comentarios.